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MONFORTE CELEBRA EL

SAN BLAS-2014

 

 

 

 

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Monforte celebro una vez más la arraigada costumbre en nuestro Valle de Lemos de la bendición de las roscas por San Blas.

En muchas iglesias de Monforte se celebra la bendición, pero la que más gente congrega es la misa que se celebra en San Vicente, aunque este año se celebraron dos, la de las 11 tuvo muchos más fieles que la que se celebró a la 6 de la tarde.

A pesar de ser este dia 3 de febrero lunes, la subida al templo estaba llena de coches y la iglesia estaba a rebosar, con los rosquilleros a las puertas del templo para los rezagados pudieran comprar sus roscas (también daban con las rosquillas las cintas, de varios colores, las típicas azules para niños, rosas para niñas y luego tenían también colores neutros).

GALERIA FOTOGRÁFICA DE LA FESTIVIDAD DE SAN BLAS

En el interior del templo se recordó la historia de San Blas y se pidió su intercesión para que protegiese las gargantas de todos los presentes.

El sacerdote bendijo las roscas, yendo por las diferentes partes de la iglesia, rociando a bolsas y feligreses con el agua bendita.

 

Al finalizar muchos de los fieles se acercaron a la imagen del santo para pasar por el cuello del Santo las cintas, alguno llevaba más de 50 cintas, que luego enviaría a sus familiares y amigos.

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Historia de San Blas

 

San Blas-2007  San Blas-2007

 

Blas significa: "arma de la divinidad".(año 316)

San Blas fue obispo de Sebaste, Armenia (al sur de Rusia).

Al principio ejercía la medicina, y aprovechaba de la gran influencia que le daba su calidad de excelente médico, para hablarles a sus pacientes en favor de Jesucristo y de su santa religión, y conseguir así muchos adeptos para el cristianismo.

Al conocer su gran santidad, el pueblo lo eligió obispo.

Cuando estalló la persecución de Diocleciano, se fue San Blas a esconderse en una cueva de la montaña, y desde allí dirigía y animaba a los cristianos perseguidos y por la noche bajaba a escondidas a la ciudad a ayudarles y a socorrer y consolar a los que estaban en las cárceles, y a llevarles la Sagrada Eucaristía.

Cuenta la tradición que a la cueva donde estaba escondido el santo, llegaban las fieras heridas o enfermas y él las curaba. Y que estos animales venían en gran cantidad a visitarlo cariñosamente. Pero un día él vio que por la cuesta arriba llegaban los cazadores del gobierno y entonces espantó a las fieras y las alejó y así las libró de ser víctimas de la cacería.

Entonces los cazadores, en venganza, se lo llevaron preso. Su llegada a la ciudad fue una verdadera apoteosis, o paseo triunfal, pues todas las gentes, aun las que no pertenecían a nuestra religión, salieron a aclamarlo como un verdadero santo y un gran benefactor y amigo de todos.

El gobernador le ofreció muchos regalos y ventajas temporales si dejaba la religión de Jesucristo y si se pasaba a la religión pagana, pero San Blas proclamó que él sería amigo de Jesús y de su santa religión hasta el último momento de su vida.

Entonces fue apaleado brutalmente y le desgarraron con garfios su espalda. Pero durante todo este feroz martirio, el santo no profirió ni una sola queja. El rezaba por sus verdugos y para que todos los cristianos perseveraran en la fe.

El gobernador, al ver que el santo no dejaba de proclamar su fe en Dios, decretó que le cortaran la cabeza. Y cuando lo llevaban hacia el sitio de su martirio iba bendiciendo por el camino a la inmensa multitud que lo miraba llena de admiración y su bendición obtenía la curación de muchos.

Pero hubo una curación que entusiasmó mucho a todos. Una pobre mujer tenía a su hijito agonizando porque se le había atravesado una espina de pescado en la garganta. Corrió hacia un sitio por donde debía pasar el santo. Se arrodilló y le presentó al enfermito que se ahogaba. San Blas le colocó sus manos sobre la cabeza al niño y rezó por él. Inmediatamente la espina desapareció y el niñito recobró su salud. El pueblo lo aclamó entusiasmado.

Le cortaron la cabeza (era el año 316). Y después de su muerte empezó a obtener muchos milagros de Dios en favor de los que le rezaban. Se hizo tan popular que en sólo Italia llegó a tener 35 templos dedicados a él. Su país, Armenia, se hizo cristiano pocos años después de su martirio.

  

En la Edad Antigua era invocado como Patrono de los cazadores, y las gentes le tenían gran fe como eficaz protector contra las enfermedades de la garganta. El 3 de febrero bendecían dos velas en honor de San Blas y las colocaban en la garganta de las personas diciendo: "Por intercesión de San Blas, te libre Dios de los males de garganta". Cuando los niños se enfermaban de la garganta, las mamás repetían: "San Blas bendito, que se ahoga el angelito".

 

 

Receta para hacer las roscas de San Blas

       

       roscas de san blas roscas de san blas

 

Ingredientes:
Huevos frescos: 350 grs. (7 unidades)
Azúcar: 15 grs. (una cuchara sopera)
Aceite: 125 grs. 
Anís: 15 grs. (dos cucharas soperas)
Harina: 500 grs.

Preparación:
Mezclar en un bol, los huevos, el azúcar, el anís y el aceite. Agitar hasta que esté bien homogeneizado. Incorporar la harina y amasar hasta conseguir un textura correosas. Tomar porciones del tamaño de una nuez y, sobre la mesa ligeramente untada de aceite, formar tiras que uniremos por los extremos formando las rosquillas. Colocar sobre una chapa de horno y cocer a 250ºC aproximadamente.

Ingredientes para el blanquete
Claras de huevo: 4 unidades
Azúcar a 109ºC: 1 kilo (punto hebra fuerte)

Preparación
Batir las claras e ir incorporando el azúcar en su punto, poco a poco y sin dejar de batir, hasta que se forme el merengue.

Terminación
Una vez cocidas y frías, las bañaremos primero por un lado y las meteremos en el horno para que se sequen y cuando estén frías se bañan por el otro lado y se vuelven a meter en el horno.

 

Jose Ramon Casanova Otero

 

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